diumenge, 30 de juny del 2013

Imagina de Liam

*20:35*
Lea salió corriendo con la furia presente en ella. Liam y ella habían sido amigos desde siempre, pero no le gustaba nada esa chica, y Liam sabia eso. Y aun así, no hizo nada para remediarlo. No sabía si lo que más rabia le hacía era que estuviese enamorada de él o que él no se diese cuenta de esto. Y además, que siempre estuviese con esa puta.
Corrió por las calles mojadas de Londres, sin darse cuenta de donde iba. Sonidos llenaron su mente, sin darle tiempo a responder. Unos faros le cegaron, y un pitido resonó en su oído. Todo paso demasiado rápido para que ella pudiese haber reaccionado.
*20:27 *
- Eres tonto.- sonrió Lea a Liam, fingiendo seriedad.
- Tú más.- dijo Liam con la misma sonrisa que Lea. Le tiró la última palomita que quedaba a la cabeza, y Lea se tiró encima de él.- ¡¿Qué haces?!- dijo soltando una gran carcajada mientras Lea le pegaba en el hombro a su amigo.
- Como me vuelvas a tirar una palomita te enteras.- se sentó bien y Liam rió.
- Ya no quedan palomitas echas.- dijo él mirando el bol.- ¡pero si quedan granos de maíz!- los granos de maíz que quedaban al fondo del bol, que no se habían llegado a convertir en palomitas, fueron tirados todos y cada uno de ellos a la cabeza de Lea, sin darle tiempo a reaccionar.
- ¡Liam! ¡Te vas a enterar!- dijo Lea sacudiéndose el pelo y levantándose del sofá para darle su merecido a Liam. Este se levanto y al ver las intenciones de ella empezó a correr por toda la casa, mientras Lea le gritaba barbaridades. Rió mientras Lea se quedaba quieta delante de él en el pasillo. No había salida.
- No te escapas. Oh si, Lea ha ganado.- dijo sonriendo mientras celebraba su victoria. Se tiro a por él y Lea se quedo a horcajadas de Liam, tumbado en el suelo.
- Derrotado.- dijo Lea sonriendo. Liam se sentó con Lea aun posada en su cadera, y se quedaron a escasos centímetros.
- Pues ahora me enfado.- dijo Liam fingiendo enfado, poniendo pucheros. Lea se quedo mirando fijamente esos ojos que siempre había querido tanto. Odiaba que no se diese cuenta de lo que ella le quería. Su mirada se deslizo hacia los labios de él, aun haciendo pucheros. Estaban tan besables que no pudo resistir la tentación de intentar llegar a ellos. Se acercó, sus narices se rozaron. Sus respiraciones se aceleraron, y Lea cerró los ojos mientras se acercaba a su objetivo. Sus labios se rozaron, pero no se llegaron a fundir. Liam se tiro para atrás, y con sus pulgares, suavemente, subió los parpados de Lea. Bajo sus manos a sus mejillas y las acaricio sonriéndole melancólicamente.
- Lea…- susurró mientras a esta se le cristalizaban los ojos.- he vuelto con Marya… yo no puedo hacer esto…- Lea le desvió la mirada y se quedó en silencio, notando como una lagrima resbalaba por su mejilla. Se levantó y Liam se levantó detrás de ella.
- Tenia el derecho a saberlo, ¿no crees?- dijo Lea enfadada.- ¡Joder Liam! ¡No te das cuenta de nada!- sollozó.- Vete a la mierda.- miro por última vez a los ojos marrones de Liam, viendo en ellos confusión, dolor y quizás, si Lea no se lo estaba imaginando, amor.
*20:48*
- ¿Si?- dijo Liam cansado, con los ojos rojos ya que Lea le había hecho soltar alguna que otra lágrima.
- Liam… soy Lucy, la madre de Lea.- estaba sollozando. Liam se levanto del sofá, alarmado.- Lea… Ella… Lea…- tartamudeaba.
- ¿¡Que ha pasado!?- dijo gritando.- ¿¡Que le ha pasado a Lea!?- dijo gritando aun mas.
- Ella… Oh dios mío, Liam, corre al Hospital.- y colgó. Liam sabia a que hospital se refería, era el único operativo con Urgencias las 24 horas del día en Wolverhampton.
*20:54*
Se planto enfrente de la habitación 221. No había nadie en la habitación, ni si quiera camilla. Se giró y vio a toda la familia de Lea llorando, como él estaba haciendo en esos momentos.
- ¡¿Y lea?!- gritó.- ¡¿Dónde está Lea?!- exigió saber. Sus padres lloraron, y su hermano pequeño de 2 años lloraba por ver a sus padres llorar. No sabía lo que estaba pasando, pero el pequeño lloraba igual.
- La han llevado a quirófano…- dijo con voz entrecortada su padre. El silencio se hizo presente en la sala, solo se escuchaban los sollozos de todos los presentes.
- ¿Sois familiares de Lea?- dijo un doctor, secamente.
- Díganos como esta Lea por favor- sollozó Lucy.
- Bien, a ver.- se releyó el informe y miro por encima de sus gafas a todos los presentes en la sala.- Se ha roto la tibia, el peroné y el radio. Tiene una conmoción cerebral y el bazo también se lo ha roto, por lo tanto hemos tenido que llevarla al quirófano. Ha perdido mucha sangre, si cuando la retiren del quirófano no ha mejorado y sigue perdiendo sangre, no durará mucho.- concluyó. No tuvo tacto en decirles como se encontraba Lea en esos instantes.
Liam se recostó contra la pared del hospital y se fue resbalando hasta llegar al suelo, donde escondió su cara entre sus piernas. Las abrazo con sus brazos y solo pudo llorar. Llorar, sollozar, culparse de todo.
Ahora lo comprendía todo. Lea le quería. Y Liam sabía que el también la quería a ella. Ella era prácticamente su vida entera, y si ella ahora se iba…
Sollozó, y se quedo en esa posición minutos, incluso horas. Horas llorando, horas culpándose de lo que le había pasado a Lea.
*21:58*
- Hemos trasladado a Lea a la UCI, la unidad de cuidados intensivos. Podrán pasar a visitarla de dos en dos, gracias.- la enfermera sonrió y se fue por donde había venido, aunque Liam ni si quiera le hubiese visto venir.
- Liam, entramos nosotros ahora, vigila a Mark por favor.- dijo su padre con voz cansada y ronca.
- Claro señor Speed.- susurró Liam.
*22:12*
- Liam.- musitó la voz de su madre al salir de la UCI.- te está esperando. Esta muy débil, y no puede hablar demasiado. Solo hacía que repetir tú nombre.- lloró Lucy.- entra.
Liam hizo caso a Lucy y entró medio corriendo a la UCI donde se encontraba Lea. La vio allí, con los ojos cerrados por el dolor, una pierna escayolada y la bata verde del hospital puesta.
- Hola…- susurró la voz de Liam. Lea abrió los ojos, llenos de dolor y esperanza.
- Liam.- susurró con voz débil Lea.- Liam.- repitió su nombre unas veces más.
- Ey, Lea, estoy aquí.- se acercó más a ella, apreciando la venda llena de sangre en el costado izquierdo del pequeño cuerpo de Lea. Se estaba desangrando.- aquí, contigo.- le cogió de la mano mientras pequeñas gotas saladas inundaban su rostro. Recordó las palabras del doctor. “Si cuando la retiren del quirófano no ha mejorado y sigue perdiendo sangre, no durará mucho”- ¿sabes qué?- dijo Liam, sonando feliz, mientras veía como a Lea se le iban apagando los ojos.- cuando salgas de aquí iremos a ver una peli en mi casa y haremos palomitas. Y esta vez dejare que tú me las tires a mí. Todas. Te lo prometo.- musitó Liam mientras sus labios tiritaban.
- No voy a salir de aquí, Liam.- susurró débilmente Lea. Abrió lo más que pudo sus ojos para apreciar bien a Liam.
- Si, Lea.- sonrió Liam mientras sus ojos no paraban de derramar lagrimas.- Te pondrás bien, y podremos aprovechar juntos todo el tiempo que hemos perdido.
- Liam…- susurro Lea.- ¿ya te has dado cuenta?- sonrió débilmente.
- Claro que si Lea.- se acercó más mientras su mano acariciaba suavemente la mejilla de Lea.- Fui un inútil, un imbécil y todo lo que quieras, pero yo no sabía que tú me querías. Yo me pensaba que era el único de los dos que sentía eso por el otro. Yo… dios, por mi culpa estas así.- sonaba enfadado consigo mismo.
- Tú no tienes la culpa de nada, ¿entendido?- dijo Lea cerrando los parpados a causa del dolor.
Liam miró su costado y vio que la sangre había atravesado la bata verde. El pulso de Lea disminuyo considerablemente y Lea miró por última vez a Liam.
- Vive tú vida, se feliz, enamórate, pero solo te pido una cosa.- musitó con cansancio Lea.- solo te pido que no me olvides.- cerró los ojos y Liam empezó a sollozar.- Te quiero, Liam.
- Yo también te quiero, Lea.- se acercó a ella con su mano aun recorriendo la mejilla de Lea y le dio un beso cálido, acogedor, pero a la vez frio.- Te querré siempre.- susurró contra sus labios. Las lágrimas de Liam cayeron sobre los labios de ambos, y se juntaron con las lágrimas que Lea estaba derramando. Un pitido agudo resonó en la habitación, y voces y pasos corriendo se acercaban rápidamente a la habitación de Lea. Se separo de ella y la vio con los ojos cerrados, pálida, pero media sonrisa trazaba su rostro.
- Nunca te olvidaré, Lea.- susurró para sus adentros cuando los médicos intentaban reanimarla. Le echaron de allí, y vio a sus padres sollozando abrazados. Su pequeña se había marchado, y ya no volvería más.
Ya no volvería a ver las sonrisas de Lea que a menudo le regalaba, ni recibir sus abrazos que tanto le gustaban. Ya no podría volver a ver películas sentados haciendo tonterías, ni que ella se enfadase de mentira con él por tirarle palomitas.

Y eso le mataba por dentro.

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