*20:35*
Lea
salió corriendo con la furia presente en ella. Liam y ella habían sido amigos
desde siempre, pero no le gustaba nada esa chica, y Liam sabia eso. Y aun así,
no hizo nada para remediarlo. No sabía si lo que más rabia le hacía era que
estuviese enamorada de él o que él no se diese cuenta de esto. Y además, que
siempre estuviese con esa puta.
Corrió
por las calles mojadas de Londres, sin darse cuenta de donde iba. Sonidos
llenaron su mente, sin darle tiempo a responder. Unos faros le cegaron, y un
pitido resonó en su oído. Todo paso demasiado rápido para que ella pudiese
haber reaccionado.
*20:27
*
-
Eres tonto.- sonrió Lea a Liam, fingiendo seriedad.
-
Tú más.- dijo Liam con la misma sonrisa que Lea. Le tiró la última palomita que
quedaba a la cabeza, y Lea se tiró encima de él.- ¡¿Qué haces?!- dijo soltando
una gran carcajada mientras Lea le pegaba en el hombro a su amigo.
-
Como me vuelvas a tirar una palomita te enteras.- se sentó bien y Liam rió.
-
Ya no quedan palomitas echas.- dijo él mirando el bol.- ¡pero si quedan granos
de maíz!- los granos de maíz que quedaban al fondo del bol, que no se habían
llegado a convertir en palomitas, fueron tirados todos y cada uno de ellos a la
cabeza de Lea, sin darle tiempo a reaccionar.
-
¡Liam! ¡Te vas a enterar!- dijo Lea sacudiéndose el pelo y levantándose del
sofá para darle su merecido a Liam. Este se levanto y al ver las intenciones de
ella empezó a correr por toda la casa, mientras Lea le gritaba barbaridades.
Rió mientras Lea se quedaba quieta delante de él en el pasillo. No había
salida.
-
No te escapas. Oh si, Lea ha ganado.- dijo sonriendo mientras celebraba su
victoria. Se tiro a por él y Lea se quedo a horcajadas de Liam, tumbado en el
suelo.
-
Derrotado.- dijo Lea sonriendo. Liam se sentó con Lea aun posada en su cadera,
y se quedaron a escasos centímetros.
-
Pues ahora me enfado.- dijo Liam fingiendo enfado, poniendo pucheros. Lea se
quedo mirando fijamente esos ojos que siempre había querido tanto. Odiaba que
no se diese cuenta de lo que ella le quería. Su mirada se deslizo hacia los
labios de él, aun haciendo pucheros. Estaban tan besables que no pudo resistir
la tentación de intentar llegar a ellos. Se acercó, sus narices se rozaron. Sus
respiraciones se aceleraron, y Lea cerró los ojos mientras se acercaba a su
objetivo. Sus labios se rozaron, pero no se llegaron a fundir. Liam se tiro
para atrás, y con sus pulgares, suavemente, subió los parpados de Lea. Bajo sus
manos a sus mejillas y las acaricio sonriéndole melancólicamente.
-
Lea…- susurró mientras a esta se le cristalizaban los ojos.- he vuelto con
Marya… yo no puedo hacer esto…- Lea le desvió la mirada y se quedó en silencio,
notando como una lagrima resbalaba por su mejilla. Se levantó y Liam se levantó
detrás de ella.
-
Tenia el derecho a saberlo, ¿no crees?- dijo Lea enfadada.- ¡Joder Liam! ¡No te
das cuenta de nada!- sollozó.- Vete a la mierda.- miro por última vez a los
ojos marrones de Liam, viendo en ellos confusión, dolor y quizás, si Lea no se
lo estaba imaginando, amor.
*20:48*
-
¿Si?- dijo Liam cansado, con los ojos rojos ya que Lea le había hecho soltar
alguna que otra lágrima.
-
Liam… soy Lucy, la madre de Lea.- estaba sollozando. Liam se levanto del sofá,
alarmado.- Lea… Ella… Lea…- tartamudeaba.
-
¿¡Que ha pasado!?- dijo gritando.- ¿¡Que le ha pasado a Lea!?- dijo gritando
aun mas.
-
Ella… Oh dios mío, Liam, corre al Hospital.- y colgó. Liam sabia a que hospital
se refería, era el único operativo con Urgencias las 24 horas del día en
Wolverhampton.
*20:54*
Se
planto enfrente de la habitación 221. No había nadie en la habitación, ni si
quiera camilla. Se giró y vio a toda la familia de Lea llorando, como él estaba
haciendo en esos momentos.
-
¡¿Y lea?!- gritó.- ¡¿Dónde está Lea?!- exigió saber. Sus padres lloraron, y su
hermano pequeño de 2 años lloraba por ver a sus padres llorar. No sabía lo que
estaba pasando, pero el pequeño lloraba igual.
-
La han llevado a quirófano…- dijo con voz entrecortada su padre. El silencio se
hizo presente en la sala, solo se escuchaban los sollozos de todos los presentes.
-
¿Sois familiares de Lea?- dijo un doctor, secamente.
- Díganos
como esta Lea por favor- sollozó Lucy.
-
Bien, a ver.- se releyó el informe y miro por encima de sus gafas a todos los
presentes en la sala.- Se ha roto la tibia, el peroné y el radio. Tiene una
conmoción cerebral y el bazo también se lo ha roto, por lo tanto hemos tenido
que llevarla al quirófano. Ha perdido mucha sangre, si cuando la retiren del
quirófano no ha mejorado y sigue perdiendo sangre, no durará mucho.- concluyó.
No tuvo tacto en decirles como se encontraba Lea en esos instantes.
Liam
se recostó contra la pared del hospital y se fue resbalando hasta llegar al
suelo, donde escondió su cara entre sus piernas. Las abrazo con sus brazos y
solo pudo llorar. Llorar, sollozar, culparse de todo.
Ahora
lo comprendía todo. Lea le quería. Y Liam sabía que el también la quería a
ella. Ella era prácticamente su vida entera, y si ella ahora se iba…
Sollozó,
y se quedo en esa posición minutos, incluso horas. Horas llorando, horas
culpándose de lo que le había pasado a Lea.
*21:58*
-
Hemos trasladado a Lea a la UCI, la unidad de cuidados intensivos. Podrán pasar
a visitarla de dos en dos, gracias.- la enfermera sonrió y se fue por donde había
venido, aunque Liam ni si quiera le hubiese visto venir.
-
Liam, entramos nosotros ahora, vigila a Mark por favor.- dijo su padre con voz
cansada y ronca.
-
Claro señor Speed.- susurró Liam.
*22:12*
-
Liam.- musitó la voz de su madre al salir de la UCI.- te está esperando. Esta
muy débil, y no puede hablar demasiado. Solo hacía que repetir tú nombre.-
lloró Lucy.- entra.
Liam
hizo caso a Lucy y entró medio corriendo a la UCI donde se encontraba Lea. La
vio allí, con los ojos cerrados por el dolor, una pierna escayolada y la bata
verde del hospital puesta.
-
Hola…- susurró la voz de Liam. Lea abrió los ojos, llenos de dolor y esperanza.
-
Liam.- susurró con voz débil Lea.- Liam.- repitió su nombre unas veces más.
-
Ey, Lea, estoy aquí.- se acercó más a ella, apreciando la venda llena de sangre
en el costado izquierdo del pequeño cuerpo de Lea. Se estaba desangrando.-
aquí, contigo.- le cogió de la mano mientras pequeñas gotas saladas inundaban
su rostro. Recordó las palabras del doctor. “Si cuando la retiren del quirófano
no ha mejorado y sigue perdiendo sangre, no durará mucho”- ¿sabes qué?- dijo
Liam, sonando feliz, mientras veía como a Lea se le iban apagando los ojos.-
cuando salgas de aquí iremos a ver una peli en mi casa y haremos palomitas. Y
esta vez dejare que tú me las tires a mí. Todas. Te lo prometo.- musitó Liam
mientras sus labios tiritaban.
-
No voy a salir de aquí, Liam.- susurró débilmente Lea. Abrió lo más que pudo
sus ojos para apreciar bien a Liam.
-
Si, Lea.- sonrió Liam mientras sus ojos no paraban de derramar lagrimas.- Te
pondrás bien, y podremos aprovechar juntos todo el tiempo que hemos perdido.
-
Liam…- susurro Lea.- ¿ya te has dado cuenta?- sonrió débilmente.
-
Claro que si Lea.- se acercó más mientras su mano acariciaba suavemente la
mejilla de Lea.- Fui un inútil, un imbécil y todo lo que quieras, pero yo no sabía
que tú me querías. Yo me pensaba que era el único de los dos que sentía eso por
el otro. Yo… dios, por mi culpa estas así.- sonaba enfadado consigo mismo.
- Tú
no tienes la culpa de nada, ¿entendido?- dijo Lea cerrando los parpados a causa
del dolor.
Liam
miró su costado y vio que la sangre había atravesado la bata verde. El pulso de
Lea disminuyo considerablemente y Lea miró por última vez a Liam.
-
Vive tú vida, se feliz, enamórate, pero solo te pido una cosa.- musitó con
cansancio Lea.- solo te pido que no me olvides.- cerró los ojos y Liam empezó a
sollozar.- Te quiero, Liam.
-
Yo también te quiero, Lea.- se acercó a ella con su mano aun recorriendo la
mejilla de Lea y le dio un beso cálido, acogedor, pero a la vez frio.- Te querré
siempre.- susurró contra sus labios. Las lágrimas de Liam cayeron sobre los
labios de ambos, y se juntaron con las lágrimas que Lea estaba derramando. Un
pitido agudo resonó en la habitación, y voces y pasos corriendo se acercaban rápidamente
a la habitación de Lea. Se separo de ella y la vio con los ojos cerrados, pálida,
pero media sonrisa trazaba su rostro.
-
Nunca te olvidaré, Lea.- susurró para sus adentros cuando los médicos intentaban
reanimarla. Le echaron de allí, y vio a sus padres sollozando abrazados. Su
pequeña se había marchado, y ya no volvería más.
Ya
no volvería a ver las sonrisas de Lea que a menudo le regalaba, ni recibir sus abrazos
que tanto le gustaban. Ya no podría volver a ver películas sentados haciendo tonterías,
ni que ella se enfadase de mentira con él por tirarle palomitas.
Y
eso le mataba por dentro.
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